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LA JUSTICIA EN RD Y LA DECONSTRUCCIÓN DE LA ÉTICA JUDEOCRISTIANA

El Comité de Comportamiento Ético de la SCJ amonestó al juez Rigoberto Sena por expresar consideraciones morales, citando a la Biblia, León Tolstoi, Juan Pablo Duarte, en la audiencia a imputados del caso Senasa. ¿Qué revela esta amonestación? 

POR AUTOR: JOSÉ ANTONIO FLAQUER LÓPEZ
PUBLICADO EL 05 DE Jan DE 2026 07:20 PM
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Un hecho reciente de la justicia dominicana debería de activar todas las alarmas de nuestra sociedad. El Comité de Comportamiento Ético que encabeza el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la República Dominicana, Luis Henry Molina, emitió una amonestación al juez Rigoberto Sena. Fue emitida bajo el encabezado de “Recomendación Ética”, desaprobando las consideraciones de orden moral que expresó el juez Sena en sus motivaciones sobre la sentencia de coerción de algunos actores del caso Senasa. En la ponderación se indica que la advertencia es preventiva y busca “la salvaguarda de los principios y valores institucionales, con el propósito de preservar la imagen del Poder Judicial y los estándares propios de la ética pública”.

¿Cuál fue la “transgresión” que motivo esa calificación? Según el escrito, el incidente fue causado por la “inapropiada, desacertada e impertinente” decisión del juez de usar como apoyo de su sentencia argumentos éticos basados en los escritos de La Biblia, León Tolstoi, Juan Pablo Duarte, y Pepe Mujica; en esos escritos de apoyo usados por el juez Sena, se condena entre otras cosas la codicia, así como al funcionario público que desde esa posición está procurando fines inconfesables y egoístas, en vez de servir a los ciudadanos.

Como apoyo a las deliberaciones del Comité Ético, estos citan el artículo publicado por Juan Alberto Silvestre, “Un juez por la tangente” el cual citamos aquí: “Cuando el razonamiento legal se diluye en citas impropias y desvaríos retóricos la resolución deja de ser un acto jurídico para convertirse en un ejercicio de confusión… donde el juez abandona el derecho positivo y se lanza por la tangente con referencias a La Biblia, a Tolstoi a Pepe Mujica y a sentencias morales que nada tiene que ver con el proceso…”.

Es obvio que el comité corrobora la línea de razonamiento del periodista de que no había espacio en este escrito jurídico para citar esos libros; cabe en este aspecto preguntarnos si se estaba comentando un examen de matemáticas o se estaba juzgando una acción moral; y si es así, lo que se estaba tratando de determinar era lo que es bueno y malo, lo que se conforma o no a la ley de esta nación, la cual está totalmente embadurnada de los principios éticos de la civilización occidental. En este sentido, cabe destacar que la biblia es un libro que ha influido en toda la ética de la legislación histórica de occidente, así como en zapata moral en su jurisprudencia.

Las leyes de la nación no ocurren en un vacío ético, sino que son el fruto del ethos de los pueblos, de sus valores; por ende, juzgar sobre las leyes es también un ejercicio ético, que no puede estar limitado sólo por consideraciones técnicas sobre los métodos y protocolos procesales del ejercicio legal.

El citado comité ético en su escrito afirma que “es el órgano encargado de gestionar y velar por el cumplimiento de los principios éticos y valores que rigen la actuación de los jueces y servidores judiciales”; bajo esa premisa pues se podría concluir que dicho órgano consideró inapropiado los apoyos éticos que se formularon en el escrito del juez Sena. Pero seguidamente, en un revelador comentario del punto 8 y 9  de su escrito, ellos indican que:  “El código de comportamiento ético, se integra y articula en el marco de la cooperación judicial regional, bajo el esquema de la Cumbre Judicial Iberoamericana… en este mismo ámbito forma parte de la normativa internacional que gestiona el comité de las Reglas de Bangalore sobre conducta judicial, promovidas en el marco de las Naciones Unidas, cuya finalidad es fortalecer los estándares éticos del ejercicio judicial y contribuir a los objetivos de la Agenda de Desarrollo sostenible adoptada por dicho organismo, conocida como la Agenda 2030”.

¿Qué se ha desvelado en estas ponderaciones del Comité Ético de Poder Judicial? Primero, que la normativa ética en el sistema judicial del país se debe regir por los estándares éticos de las Naciones Unidas, que al parecer de la comisión censuradora chocarían con la moral occidental judeocristiana expresada por el juez Sena. Segundo, que el ejercicio ético de la justicia de los países bajo esa norma debe contribuir primariamente al avance de los objetivos de la Agenda 2030 (entre los cuales podemos citar aborto universal, agenda LGBTQ+, fronteras abiertas, entre otras). Dicha agenda promueve, sin declararlo abiertamente, la deconstrucción de los valores judeocristianos de occidente para sustituirlos con los paradigmas de la nueva moral de la sociedad posmoderna, cuyas propuestas son antitéticas a los fundamentos éticos que dieron origen y fortalecieron la civilización occidental.

Ciertamente, y para desgracia nuestra, han redituado los esfuerzos de los organismos internacionales en “preparar y capacitar” nuestras cortes para homologar el pensamiento de algunos jueces nuestros con el de esas instituciones supranacionales. Ha sido ventajoso influir en dictar los protocolos de justicia y las normativas éticas de la misma y hacernos firmar cuantos convenios internacionales ellos formulan sin oposición de ninguna especie; han funcionado las alianzas con políticos complacientes y defensores de esos organismos internacionales, por encima del interés soberano nacional.

Las leyes son la expresión de la moral de una nación; nuestra nación no puede negar sus raíces judeocristianas, ni deben forzarnos a adoptar una ética legislativa que se base en los pensamientos de los burócratas de la ONU. Esa misma ONU que promueve todos los antivalores antes mencionados. ¿tiene más validez que los textos bíblicos, que Juan Pablo Duarte o que Tolstoi, para sancionar un hecho moral?

No nos estamos dando cuenta de que se nos está constriñendo a adoptar una nueva moral divorciada de los valores fundacionales de nuestra nación, los cuales están anclados en el cristianismo y en la tradición de la civilización occidental. Para lograr deconstruir eso, tienen que desenraizarlos de nuestras instituciones y traernos nuevos paradigmas acordes con la cosmovisión del nuevo orden, y esa es la meta. El agente de promoción de esta tarea son los organismos supranacionales al servicio de las elites globales que dirigen el rumbo de la granja, en alianza con políticos y funcionarios locales, que sirven de apalancamiento a sus propósitos.

La selección muy evidente de algunos candidatos de las nuevas cortes, incluyendo algunos miembros del TC, anticipaba lo que ya está sucediendo, y es que se han insertado deliberadamente participantes que son simpatizantes del nuevo orden moral. Éstos están allí para dar un giro a las leyes, la ética y a la moral que hemos asumido como nación desde su fundación; para conformarnos al mundo que sueñan los gestores de esta trama, un mundo que sería la negación de la patria que soñó Duarte, libre y soberana.

Fuente: Editorial Vota Bien

 

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