RESUMEN DEL INFORME:
Proyecto de ley de prevención, reducción y erradicación de los feminicidios y filicidios en la República Dominicana. (DI)
La Ley Marco
“Déjala Ir” parte de una conceptualización desacertada, ya que su título transmite
la idea de que la mujer es propiedad del hombre, desconociendo más de ocho
décadas de avances legales en materia de igualdad, y lo establecido en el
artículo 39 de la Constitución, que garantiza que todas las personas son
iguales ante la ley, sin distinción de sexo, edad o condición.
El proyecto
incorpora términos como “machismo estructural”, “violencia vicaria” y
“filicidio”, los cuales no cuentan con definición jurídica en el Código
Penal dominicano, lo que abre paso a interpretaciones ambiguas o arbitrarias. Esto
deja una brecha abierta, ya que no es factible legislar sobre delitos que no
están tipificados; la ley debe basarse en conceptos verificables y no en
planteamientos ideológicos.
Además, el
proyecto atribuye la no reducción del feminicidio a la ausencia de leyes,
cuando las causas reales responden a deficiencias en la implementación de
políticas públicas, falta de presupuesto y debilidad institucional, no a un
vacío legal.
El proyecto fija
metas como reducir un 10% los feminicidios para 2026, un 30% para 2030 y
erradicarlos para 2035. Sin embargo, estas cifras no tienen sustento en la
Oficina Nacional de Estadística ni en estudios técnicos. No presenta
metodología, indicadores ni línea base.
La ley plantea
un “enfoque de género”, a pesar de que la observación jurídica señala
que la protección debe ser victimológica, para todos los dominicanos,
según el principio constitucional de igualdad.
El texto también
repite definiciones ya presentes en el Código Penal, generando redundancias que
confunden. Conceptos como “violencia vicaria” ya cuentan con mecanismos
de sanción a través de leyes vigentes sobre homicidio, violencia
intrafamiliar y maltrato infantil.
Otro punto
crítico es la inclusión de elementos ideológicos en la educación, como
la imposición de la “equidad de género” en todo el currículo escolar, sin
basarse en evidencia empírica dominicana que justifique un cambio tan profundo.
Transformaciones de este tipo requieren estudios locales, no la adopción
de discursos importados.
El proyecto
también relaciona alcohol, drogas o trastornos de personalidad con
feminicidios, pero sin basarse en estudios dominicanos verificables. Incluso
cita referencias no comprobables, como el citado estudio de “Loinaz (2007)”.
A esto se suma
que plantea la violencia como unilateral, del hombre hacia la mujer, ignorando
evidencia nacional e internacional sobre violencia bidireccional, donde la
agresión puede provenir de ambas partes. Invisibilizar esta realidad limita
cualquier solución efectiva.
Asimismo,
justifica narrativas de desigualdad estructural en detrimento de la
mujer, basándose en datos que no se ajustan al contexto dominicano, donde las
mujeres son mayoría en educación superior y tienen mayor participación
en el empleo formal. Utilizar generalizaciones externas desvincula la ley
de la realidad local.
Más problemas
La Ley Marco
“Déjala Ir” insiste en que la mayoría de los feminicidios se producen tras
episodios de violencia previa no atendida, basándose en estudios
internacionales. Sin embargo, la observación jurídica señala que el problema
no se vincula tanto a una falta de denuncias, sino más a la inoperancia
del sistema. Es decir: denuncias sin seguimiento, medidas de protección mal
aplicadas y ausencia de evaluación de riesgo. Se trata de un fallo del
Estado, reconocido incluso por la Corte Interamericana bajo el
concepto de “debida diligencia reforzada”.
El proyecto
también atribuye mayor letalidad a la presencia de armas en el hogar y usa
estudios externos para plantear como solución más restricciones. Pero ya existe
una ley que regula este aspecto —la Ley 631-16— y el problema real es la falta
de coordinación institucional para cruzar datos y actualizar registros, no una
carencia normativa.
Una evidencia de
descontextualización del proyecto de ley es la mención de un
“ministerio de género”, entidad que no existe en República
Dominicana. En todo caso, la institución correspondiente sería el Ministerio de
la Mujer.
La creación del Sistema
Nacional de Alerta Temprana (Sinat), tampoco define responsables,
lineamientos de protección de datos ni normativa de operación, lo que viola
la Ley 172-13 sobre protección de datos personales. La estructura se
presenta sin base legal clara.
También propone
un Comité Nacional que dependería de un Observatorio de Feminicidios,
que es actualmente inexistente. Una ley no puede basarse en entidades
hipotéticas sin violar el principio de seguridad jurídica. Paradójicamente,
tampoco menciona a la Oficina Nacional de Estadística (ONE), encargada de
producir estadísticas oficiales.
El texto prioriza
organizaciones de mujeres para procesos educativos y comunitarios,
introduciendo sesgo ideológico y afectando la neutralidad estatal.
Además, usa expresiones vagas como “reacción oportuna”, sin establecer
plazos ni responsables, lo que debilita el marco jurídico. Todas estas propuestas
requieren un presupuesto cuyo monto no se especifica, creando una estructura
simbólica, más que aplicable.
En materia de
financiamiento, el proyecto concentra poder en el Ministerio de la Mujer,
otorgándole control exclusivo sobre un fondo especial. Esto crea riesgos de
discrecionalidad y choca con normas vigentes, como la Ley 155-17 sobre
bienes incautados. Tampoco se establecen mecanismos claros de auditoría,
control y transparencia.
Además, pretende
incorporar 19 proyectos legislativos futuros como si ya existieran, algo
inconstitucional. Una ley no puede obligar con base en normas aún no
aprobadas. Esto vulnera el principio de legalidad y genera un marco inestable e
imposible de aplicar.
En síntesis, lo
que revela este proyecto es que la Ley Marco “Déjala Ir” se sostiene en
estudios externos, instituciones inexistentes, conceptos ambiguos y estructuras
sin base legal. Las observaciones jurídicas apuntan que el problema
central no es la ausencia de leyes, sino la falta de institucionalidad, seguridad
jurídica, coordinación estatal y aplicación efectiva de las normas vigentes.
Sin corregir estos fallos, ninguna ley podrá reducir feminicidios ni proteger a
las mujeres y familias dominicanas.
Valoración del Proyecto por parte del equipo de VotaBien:
En desacuerdo - (Dec 10, 2025 - 11:16:05 PM)